Cómo geolocalizarse en Google Maps

googlemapsEstá muy bien que te hablen de “geolocalizarse”, pero probablemente lo que más te interese sea saber cómo se hace y si es gratis. Pues de entrada, te diré que es muy fácil y sí, no cuesta dinero. Sólo debes ir a la página de Google Maps y verás en el menú de la izquierda una opción destacada que dice “Incluye tu negocio en Google Maps”. A partir de ahí, sólo tienes que acceder con una dirección de correo electrónico de gmail y tu contraseña, y añadir tu dirección de correo postal. ¡Tachan: estarás geolocalizado! Y si por lo que sea no te interesa que se vea la dirección (porque trabajas en tu propia casa y no quieres que se sepa, por ejemplo) puedes indicar un área de influencia, y también saldrás indexado sin que necesariamente sea pública tu dirección. Ves: fácil, rápido y ¡gratis!

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¿Y si no sé gravar ni montar vídeos de calidad?

¿A qué te refieres con “calidad”? ¿A que los vídeos cuenten algo relevante y útil o a que tengan una factura profesional? Lo primero debe preocuparte porque, efectivamente, si no tienes nada interesante que decir, no merece la pena que hagas ningún vídeo. Pero si lo que te preocupa es la calidad de la forma, porque no eres profesional o nunca antes has hecho tus propios vídeos, tranquilo: en Internet, la honestidad se valora tanto o más que la factura estética. Tu aporta un contenido útil y sincero, y si tienes algo de presupuesto, paga por una factura profesional. Pero si no, “tira palante” tu sól@.

¿Tienes un móvil con cámara de vídeo? ¿O un ordenador con web-cam? Puede que no necesites nada más. Muchos smartphones ya gravan imágenes con una calidad excelente, lo que te permite gravar paisajes, espacios o personas sin necesidad de equipo técnico. Y si lo que quieres es gravarte a ti mismo hablando o haciendo un tutorial delante de la pantalla, sólo necesitas sentarte delante de tu ordenador y gravarte con tu web-cam. Lo único que realmente te puede jugar una mala pasada es el sonido (sobretodo si gravas desde el móvil en un exterior) así que trata de tomar imágenes en lugares protegidos, sin viento, o con el micro cerca de la persona que habla. O al menos, asegúrate que se entiende bien lo que dice quien habla antes de colgarlo. Eso siempre que el discurso sea importante; si no, ponle una música encima y ¡andando!.

Si tu problema es que quieres editar los vídeos pero no sabes como, existen herramientas on-line para facilitarte la vida. Puedes emplear las plantillas que te ofrece la web http://www.stupeflix.com, sobre las cuales colocas tus grabaciones y fotos y enseguida tienes un vídeo resultón y con efectos que parecen profesionales. Incluso puedes hacer que unas animaciones hablen por ti, a través de aplicaciones como http://www.goanimate.com o http://www.xtranormal.com.

Y si sólo vas a hacer un vídeo y tienes algo de presupuesto, busca entre tus contactos: seguro que encuentras a alguien cerca que puede hacerte el vídeo como tu quieres y a un precio razonable o a cambio de otro favor profesional.

¿Puedo pillar cualquier foto de Internet?

Cualquiera para cualquier cosa, no. Depende de para qué la vayas a usar. Usa el sentido común. Si tienes un blog personal y has encontrado una foto preciosa para ilustrar lo que explicas, ponla pero cita la fuente o pon el link de donde la encontraste. Pero si es para una página de un negocio, no es lo adecuado, sobretodo porque es como robar y existen maneras de adecuadas (y gratuitas en muchas ocasiones) de hacer las cosas bien. Aquí, algunas de las opciones que tienes:

  • Usar fotos con licencia Creative Commons, una licencia creada para el uso de imágenes en Internet, que pretende ser menos restrictiva que el copyright y a través de la cual los creadores de las imágenes ceden algunos o muchos de los derechos que tienen sobre sus imágenes para que otros las puedan utilizar y crear nuevos contenidos con ellas. Hay diferentes categorías de Creative Commons, y conviene que leas bien qué usos ha autorizado el autor sobre la foto, para no sobrepasarte. La red social fotográfica Flickr, una de las que más tráfico de fotografías tiene del mundo, tiene un espacio específico de este tipo de fotos, donde explica perfectamente qué puedes hacer con cada una de las páginas. Aquí tienes el link: http://www.flickr.com/creativecommons/
  • Usar las fotos que encuentres en Internet citando la fuente o incluyendo un link a la página original. Siempre en función de la importancia que tenga la foto en tu web, a veces es tan fácil como mandarle un correo electrónico a la persona que ha hecho la foto, o ponerle un post diciéndole que te encanta y que, si no le parece mal, la usarás para “tal cosa”, y le pones un link de dónde y cómo está usada. En el 90% de los casos, el autor estará encantado y se sentirá halagado por tu elección y por tu educación a la hora de contactar con él/ella.

Al final, sólo consiste en hacer las cosas de la manera en que nos gustaría que las hicieran con nosotro@s.

Para ganar hay que medir

foto via unprofound.com

foto via unprofound.com

Uno de los grandes problemas de los pequeños negocios cuando abren un perfil en redes sociales es que no saben determinar si les está sirviendo de algo o no su presencia en la plataforma social. Eso, en realidad, tiene una explicación muy sencilla: sólo  puedes saber si algo te es útil cuando tienes claro antes de empezar a usarlo qué es lo que quieres conseguir. El problema principal de meterse en ello “porque hay que meterse”, porque “es gratis” o porque “todo el mundo lo hace” es que son motivaciones cero prácticas o racionales. Es importante saber por qué hacemos las cosas antes de hacerlas, y lo bueno del mundo digital es que, si tenemos claro qué queremos conseguir antes de intentarlo, podremos usar un montón de herramientas sencillas y gratuitas para comprobar si lo estamos consiguiendo, o en que parte del proceso nos estamos equivocando. En Internet todo es medible: todo lo que hacemos deja huella y rastro, todo se puede valorar y cuantificar. Y eso, si lo jugamos bien, puede ayudarnos mucho.

Así que, de entrada, hay dos cosas fundamentales que hay que tener en cuenta en el mundo de las redes sociales: 1) antes de empezar, hay que determinar objetivos claros, realistas y medibles, y ponerles fecha, y 2) hay que recoger datos de lo que pasa en nuestras páginas, analizarlos, entenderlos, ver si responden a nuestros objetivos y si no lo hacen, cambiar lo que hacemos y volver a mirar los datos para ver si ahora lo conseguimos.

Cuando alguien tiene una tienda on-line, es muy sencillo ponerse como objetivo “vender más”. Pero hay millones de objetivos intermedios que nos pueden interesar. Aquí una lista de ejemplos: saber cuántas personas han llegado a nuestra web a través de la red social (para ver si nos sirve de canal de entrada); saber cuáles de nuestros posts han generado más comentarios y por qué; conseguir aumentar el número de nuevos seguidores que han llegado a través de sus amigos; determinar qué usuarios son los más activos y por qué, etc.

En serio, es muy importante meterse en la cabeza la idea de ponerse objetivos y medir resultados en todo lo que hagamos en Internet. El capítulo “lo quinto” del Manual para inmigrantes digitales va sobre esto.

Comprar y vender sin salir de Facebook

Foto via digitalintelligencetoday.com

Foto via digitalintelligencetoday.com

Aunque todavía no sea una práctica muy extendida, hace ya un tiempo que se puede comprar y vender sin salir de Facebook. Es importante ser consciente de ello porque en Internet las tendencias emergen de manera repentina y rápida, y probablemente, los primeros que aprendan a sacarle partido al arte de vender en Facebook rentabilizaran el atrevimiento. Pero también es cierto que si el Facebook commerce se estrenó en 2011 y todavía casi nadie es consciente de ello es porque hasta hoy no ha funcionado como se esperaba. Quizás, el motivo sea que, para muchos, Facebook es como un bar al que vas a pasar rato virtualmente con los amigos, y la gente no suele comprar zapatos cuando está en un bar. Pero teniendo en cuenta que el comercio electrónico no para de crecer y que cada vez más gente se compra ropa a través del móvil mientras espera que llegue el metro, es muy probable que antes o después la venta a través de Facebook acabe siendo una actividad muy habitual. Por eso, está bien saber de qué va el asunto.

Por ahora, hay tres maneras de montar tu tienda en Facebook. La primera, requiere que tengas un e-commerce convencional ya creado en una web. A través de aplicaciones como Storefront Social, Facebook te permite organizar un escaparate en tu página de Facebok y cuando un usuario clicka en uno de los productos, le manda a tu tienda on-line. La segunda manera de vender en Facebook te permite crear la tienda on-line directamente en tu página a través de aplicaciones como Ecwid, y sólo te exige que tengas una cuenta de Paypal1 activada. Sencilla de instalación y uso, Ecwid se ha convertido a principios de 2013 en la nueva cabeza de este modelo de venta en Facebook, en substitución de la que hasta ahora era la aplicación líder, Payvment, que ha desaparecido absorbida por otro gigante online. La tercera manera de vender en Facebook es quizás, la que más promete a largo plazo. Es “la tienda inteligente”: esa que sugiere al usuario sólo productos que le puedan interesar, basándose en la información de intereses, amistades y actividad que el usuario hace en Facebook. Suena un poco Gran Hermano, pero en realidad, es una manera muy cómoda de comprar, ya que, como cliente, sólo escuchas ofertas de cosas que te pueden interesar realmente,  y no tienes que perder el tiempo con productos que nunca comprarías. Este tercer tipo de tienda se puede montar a través de aplicaciones como Social-Buy.com, que actualmente es la líder de este tipo de venta.

¿Cómo se hacen las webs que no se hacen con website builders?

via sixrevisions.com

via sixrevisions.com

 
Los programadores que conocen el lenguaje web (HTML o JavaScript, principalmente) hacen las webs “escribiendo” la web a mano en forma de código. Aunque suene extraño, el lenguaje web es realmente un lenguaje, es “el idioma de las máquinas” y los programadores lo que hacen es escribirles una larga carta, frase a frase, explicándole todo lo que tiene que ser la web. Hasta los colores se explican en forma código de números. Si te hace gracia ver una de esas “cartas”, abre cualquier web con tu navegador Firefox y clicka sobre la pestaña “Ver”. Después, escoge la opción “código fuente” y ¡voilà! Ahí tienes la misma web explicada en código. Eso lo puede haber hecho un programador web pasando muchas horas, como un artesano.

En cambio, los diseñadores gráficos suelen utilizar programas específicos para hacer las webs; eso les permite centrarse más en las estética de la página y trabajar sobre imágenes, y no sobre código. Se podría decir que los programas que emplean algunos diseñadores gráficos –como por ejemplo, Dreamweaver– son parecidos a los Website Builders, pero con opciones más avanzadas y complejas para que los diseñadores tengan más opciones estéticas con las que jugar. También son diseñadores quienes “crean” las plantillas bonitas de los website builders que luego nos acaban sirviendo al resto de los mortales para tener una web impresionante sin haber pensado demasiado en cómo hacerla. Y también hay diseñadores que utilizan website builders para hacer las webs que venden a sus clientes.