El sorprendente mundo de las cookies

Las cookies son archivos de texto que las webs que vamos visitando insertan en nuestro disco duro, de manera que cuando volvemos a esa web, nos reconoce porque “lee” la marca que nos dejó. Nuestros paseos por la red nos insieren en el PC cookies entregadas por los servidores de las propias webs, pero también otras que nos colocan los servidores de banners. Las primeras sirven para hacer más ágil nuestra navegación –por ejemplo, son las responsables de “mantener abiertas” nuestra sesión en Facebook o cualquier otra red social, porque hacen que el servidor nos reconozca al llegar y no nos pregunte quién somos–. Las segundas sirven para que en los banners laterales o superiores de las webs que visitamos, nos aparezcan marcas y productos sobre los cuales, en alguna ocasión, hemos buscado algo en Internet..

Es como si Internet fuera una calle de discotecas en los que te sellan en la mano cada vez que entras o sales (los sellos serían las cookies) y eso le permite saber a cada discoteca cuando viniste la última vez, pero también el tipo de música que bailaste con más ganas y el tipo de bebida que tomaste. A partir de ahí, de saber lo que te gusta o te interesa, los servidores de banners eligen el tipo de anuncio que te van a enseñar, escogiendo sólo los que encajan con tus intereses.

En efecto, es un sistema mucho más lógico y práctico para publicitar cualquier cosa, porque te muestra sólo cosas que, en teoría, te interesan, pero como habréis intuido, aporta una nueva manera de plantearse la falsa sensación de “anonimato” que los usuarios tienen en Internet, porque hay quien está negociando y ganando dinero con información sobre los gustos de visionado y consumo de los usuarios.

¿Las cookies son buenas? ¿Las cookies son malas? Las cookies son, y simplemente, es bueno saber que existen y cómo funcionan. Y también ser conscientes que si alguien no quiere que las webs se acuerden de el/ella, sólo tienen que desactivar las cookies en tu ordenador o hacer que se borren cada vez que lo apagas.

Foto via andresturiweb.com

Foto via andresturiweb.com

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¿El SEO sólo se hace con Google?

En España, Google es el buscador rey, porque el 99% las búsquedas se hacen en su servicio, y por eso el SEO en España hoy por hoy se centra en ser Google-Friendly. Pero existen otros muchos servicios –Yahoo, Bing, Baidu, Chacha, Foofind, Hakia, Yandex, Altavista, y así hasta el infinito– y en función del país en que quieres que tu web se posicione bien, debes enterarte de cuál les el buscador más utilizado y adaptarte a las prácticas específicas que sugiere.

Por cierto, ¿sabes cómo nació Google? Como un trabajo de final de carrera. Larry Page y Sergey Brin se conocieron en 1995 durante el doctorado en la universidad de Standford. Compartían el interés por conseguir que las páginas web dejaran de ser pequeñas islas en Internet y pudieran organizarse por criterios de relevancia, para que así fuese más fácil encontrar contenidos interesantes. Inspirándose en la manera en que se decide la relevancia de un artículos científicos en las revistas especializadas (que es, básicamente, el número de menciones que se hacen de él), decidieron ponerse manos a la obra e hicieron su tesis doctoral sobre el tema. El resultado fue Google: un proyecto que intentaron vender y nadie les quiso comprar. Así que lo tiraron adelante ellos solitos. Y hasta ahora.

¿Puedo pillar cualquier foto de Internet?

Cualquiera para cualquier cosa, no. Depende de para qué la vayas a usar. Usa el sentido común. Si tienes un blog personal y has encontrado una foto preciosa para ilustrar lo que explicas, ponla pero cita la fuente o pon el link de donde la encontraste. Pero si es para una página de un negocio, no es lo adecuado, sobretodo porque es como robar y existen maneras de adecuadas (y gratuitas en muchas ocasiones) de hacer las cosas bien. Aquí, algunas de las opciones que tienes:

  • Usar fotos con licencia Creative Commons, una licencia creada para el uso de imágenes en Internet, que pretende ser menos restrictiva que el copyright y a través de la cual los creadores de las imágenes ceden algunos o muchos de los derechos que tienen sobre sus imágenes para que otros las puedan utilizar y crear nuevos contenidos con ellas. Hay diferentes categorías de Creative Commons, y conviene que leas bien qué usos ha autorizado el autor sobre la foto, para no sobrepasarte. La red social fotográfica Flickr, una de las que más tráfico de fotografías tiene del mundo, tiene un espacio específico de este tipo de fotos, donde explica perfectamente qué puedes hacer con cada una de las páginas. Aquí tienes el link: http://www.flickr.com/creativecommons/
  • Usar las fotos que encuentres en Internet citando la fuente o incluyendo un link a la página original. Siempre en función de la importancia que tenga la foto en tu web, a veces es tan fácil como mandarle un correo electrónico a la persona que ha hecho la foto, o ponerle un post diciéndole que te encanta y que, si no le parece mal, la usarás para “tal cosa”, y le pones un link de dónde y cómo está usada. En el 90% de los casos, el autor estará encantado y se sentirá halagado por tu elección y por tu educación a la hora de contactar con él/ella.

Al final, sólo consiste en hacer las cosas de la manera en que nos gustaría que las hicieran con nosotro@s.

¿Por qué Google nos premia si escribimos bien?

Google quiere que los usuarios queden contentos de su servicio: quiere que los primeros resultados de sus páginas sean justo lo que ellos andaban buscando: webs con contenido interesante e útil, bien escrito, bonito y original. Esa es su manera de intentar conseguir que los usuarios vuelvan siempre a buscar a su barra, y no se vayan a otra (porque aunque en España parezca que sólo existe Google, hay miles de buscadores más).

¿Y cómo sabe Google que una web cumple con todo esto? Igual que escribes texto para que te lean las personas, hay un texto por debajo de tu texto que es para que lo lean las máquinas, y Google es una máquina que se pasa el día leyendo. Si le redactas las cosas bien, “haces buena letra” y tu presentación es limpia, le facilitas el trabajo y te premia. Poner palabras clave en tu texto destacadas en negrita o en los titulares hace que Google entienda rápidamente de qué va el texto, y pueda indexarlo mejor. Pero hay muchísimas maneras más de facilitarle la vida a Google (y de paso, salir beneficiado), y la técnica (o arte) de aplicarlas se conoce como SEO (Search Engine Optimization, o optimización de posicionamiento  en buscadores). El SEO es un conjunto de buenas prácticas que mejoran la experiencia de usuarios y de buscadores, y se premian con una buena posición en las páginas de resultados.
En el capítulo “Lo Séptimo, ampliando tu red” del Manual para inmigrantes digitales se habla un pelín más de todo ello.

¿Por qué Internet es como es?

“Juegos de guerra” es la película favorita de cualquier hacker  Foto:IMDb

“Juegos de guerra” es la película favorita de cualquier hacker Foto:IMDb

Internet es una red colaborativa, descentralizada, activista y creadora de herramientas de auto-organización social porque la dibujaron así. Los hackers -quienes desarrollaron la primera etapa masiva de Internet- era jóvenes informáticos de finales de los 70 que se dedicaban a hackear o “desmenuzar” máquinas o programas hasta ser capaces de comprender todo su funcionamiento, y luego crear algo nuevo para compartirlo con su comunidad. La mayoría de ellos eran becarios, marginados en las universidades por no pertenecer a las ciencias “importantes” -física, matemáticas-, tímidos observadores o participantes de la contra-cultura y las drogas alucinógenas. Estos fricks obsesionados con su sueño de ciencia ficción eran capaces de trabajar noches enteras para conseguir desarrollar un software, pero el mayor de sus objetivos era compartir el conocimiento obtenido para recibir el reconocimiento de la comunidad y facilitar la creación de más conocimiento.

De toda esta esencia inicial surgió la ética hacker que domina aún hoy la red: una ética basada en la meritocracia -los usuarios más influyentes son los que han generado mejores contenidos y han aportado más a la comunidad-, el intercambio libre de conocimiento y software, la descentralización y horizontalidad de los mensajes -contraprogramando a la cultura masiva y general-, etc.

Vale la pena echarle un ojo a la “Declaración de independencia del Ciberespacio”, (http://biblioweb.sindominio.net/telematica/manif_barlow.html) de John Perry Barlow (1996), y sobre todo, a la “Ética Hacker” de Pekka Himanen (2002) (eprints.rclis.org/12851/1/pekka.pdf) para entender mejor todo esto.

Lo divertido es que, viajando más atrás en el tiempo, a los más remotos orígenes de Internet, quien pagó la investigación e implantación de las primeras conexiones fue el Departamento de Defensa americano, pero los fines con los que sus creadores idearon la red nunca fueron exclusivamente militares. Internet se empezó a engendrar en los 60 como un proyecto colaborativo entre algunas universidades y DARPA (Defense Advanced Research Projects Agency), una agencia del departamento de defensa de Estados Unidos que pretendía desarrollar tecnologías de ciencia ficción con un potencial uso militar a largo plazo. Hay que tener en cuenta que, en los 60, DARPA no estaba dirigida por militares, sino por científicos civiles, uno de los cuales, J.C.R. Licklider, ya trabajaba el la idea de Internet antes de ser director del departamento.

¿Y por qué lo pagaron los militares? Porque los científicos les explicaron que el hecho de que la red estuviera descentralizada les aseguraría el mantenimiento de las comunicaciones en caso de ataque atómico; una posibilidad que en medio de la guerra fría no era del todo descabellada. Pero una cosa está clara: ninguna mentalidad militar, profundamente jerárquica y organizada, idearía una red basada en la descentralización y la ausencia de jerarquización  de los mensajes. Eso sí sería ciencia ficción.