El sorprendente mundo de las cookies

Las cookies son archivos de texto que las webs que vamos visitando insertan en nuestro disco duro, de manera que cuando volvemos a esa web, nos reconoce porque “lee” la marca que nos dejó. Nuestros paseos por la red nos insieren en el PC cookies entregadas por los servidores de las propias webs, pero también otras que nos colocan los servidores de banners. Las primeras sirven para hacer más ágil nuestra navegación –por ejemplo, son las responsables de “mantener abiertas” nuestra sesión en Facebook o cualquier otra red social, porque hacen que el servidor nos reconozca al llegar y no nos pregunte quién somos–. Las segundas sirven para que en los banners laterales o superiores de las webs que visitamos, nos aparezcan marcas y productos sobre los cuales, en alguna ocasión, hemos buscado algo en Internet..

Es como si Internet fuera una calle de discotecas en los que te sellan en la mano cada vez que entras o sales (los sellos serían las cookies) y eso le permite saber a cada discoteca cuando viniste la última vez, pero también el tipo de música que bailaste con más ganas y el tipo de bebida que tomaste. A partir de ahí, de saber lo que te gusta o te interesa, los servidores de banners eligen el tipo de anuncio que te van a enseñar, escogiendo sólo los que encajan con tus intereses.

En efecto, es un sistema mucho más lógico y práctico para publicitar cualquier cosa, porque te muestra sólo cosas que, en teoría, te interesan, pero como habréis intuido, aporta una nueva manera de plantearse la falsa sensación de “anonimato” que los usuarios tienen en Internet, porque hay quien está negociando y ganando dinero con información sobre los gustos de visionado y consumo de los usuarios.

¿Las cookies son buenas? ¿Las cookies son malas? Las cookies son, y simplemente, es bueno saber que existen y cómo funcionan. Y también ser conscientes que si alguien no quiere que las webs se acuerden de el/ella, sólo tienen que desactivar las cookies en tu ordenador o hacer que se borren cada vez que lo apagas.

Foto via andresturiweb.com

Foto via andresturiweb.com

¿Cómo se hacen las webs que no se hacen con website builders?

via sixrevisions.com

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Los programadores que conocen el lenguaje web (HTML o JavaScript, principalmente) hacen las webs “escribiendo” la web a mano en forma de código. Aunque suene extraño, el lenguaje web es realmente un lenguaje, es “el idioma de las máquinas” y los programadores lo que hacen es escribirles una larga carta, frase a frase, explicándole todo lo que tiene que ser la web. Hasta los colores se explican en forma código de números. Si te hace gracia ver una de esas “cartas”, abre cualquier web con tu navegador Firefox y clicka sobre la pestaña “Ver”. Después, escoge la opción “código fuente” y ¡voilà! Ahí tienes la misma web explicada en código. Eso lo puede haber hecho un programador web pasando muchas horas, como un artesano.

En cambio, los diseñadores gráficos suelen utilizar programas específicos para hacer las webs; eso les permite centrarse más en las estética de la página y trabajar sobre imágenes, y no sobre código. Se podría decir que los programas que emplean algunos diseñadores gráficos –como por ejemplo, Dreamweaver– son parecidos a los Website Builders, pero con opciones más avanzadas y complejas para que los diseñadores tengan más opciones estéticas con las que jugar. También son diseñadores quienes “crean” las plantillas bonitas de los website builders que luego nos acaban sirviendo al resto de los mortales para tener una web impresionante sin haber pensado demasiado en cómo hacerla. Y también hay diseñadores que utilizan website builders para hacer las webs que venden a sus clientes.