El móvil, una ventana a la realidad aumentada

Antes de que existiera el Ipad, Tom Cruise ya lo hacía  todo con las manos en “ Minority Report”. Foto via bitsandhits.info

Antes de que existiera el Ipad, Tom Cruise ya lo hacía todo con las manos en “ Minority Report”. Foto via bitsandhits.info

Una empresa inglesa, Blippar (http://blippar.com), ha creado la primera app móvil que permite ver a través de la pantalla del móvil realidades que a simple vista no existen, convirtiéndolo en la ventana a la relidad aumentada. Eso permite a las empresas ofrecer a los usuarios una manera diferente de relacionarse con su información en el mundo real, pero en un nivel que sólo puede verse mediante un teléfono móvil. ¿Y qué tiene eso de útil? Todavía poco, más allá del exotismo y la sensación de “ciencia ficción real” que le puede ofrecer al usuario, pero probablemente sea uno de los primeros experimentos – pero en absoluto el último que veremos – de cómo crear un mundo de contenidos accesible a una comunidad gracias a una tecnología móvil.

Y después, ¿qué vendrá? Eso es difícil de adivinar, y es probable que no tardemos demasiado en descubrirlo. Pero, desde mi punto de vista, los smartphones y sus aplicaciones mediando entre los usuarios y la realidad son probablemente una gran revolución a punto de estallar. Por ahora, gracias a los códigos QR (esos cuadrados con dibujos pixelados que a veces vemos inseridos en productos, o colocados en la puerta de algunos negocios), podemos obtener una información que no existe a simple vista pero que, mediante la cámara de nuestro móvil, se nos revela. Incluso podemos comprar productos de supermercado en la parada de metro, sólo enfocando con nuestro móvil sobre la fotografía de ellos que hay en la pared del andén (en Barcelona, en la parada de FGC de Sarriá, la cadena de supermercados Sorli Discau instaló en julio de 2012 el primero de Europa http://www.bcnvirtual.es/el-primer-supermercado-virtual-de-europa-en-sarria.html)

Ahora sólo falta imaginar hasta dónde pueden llegar esas aplicaciones mientras esperamos que la tecnología lo permita. Seguramente podremos inventar estupideces divertidas que permitan vender objetos,  pero también es probable que podamos inventar aplicaciones que nos permitan asociar un conocimiento al momento justo en que nos resulte necesario. Cosas como entender gestos faciales de personas que no puedan hablar con sólo enfocar su rostro con la cámara;  saber qué tratamientos de emergencia llevar a cabo sobre heridas o enfermedades con sólo colocar la cámara del móvil sobre ellas o conocer palabras en otros idiomas sólo enfocando con nuestro teléfono los objetos. Imaginar cosas “de ciencia ficción” es el primer paso para llevarlas a cabo y la tecnología es tan útil o estúpida como nosotros decidamos que sea.

¿Por qué Internet es como es?

“Juegos de guerra” es la película favorita de cualquier hacker  Foto:IMDb

“Juegos de guerra” es la película favorita de cualquier hacker Foto:IMDb

Internet es una red colaborativa, descentralizada, activista y creadora de herramientas de auto-organización social porque la dibujaron así. Los hackers -quienes desarrollaron la primera etapa masiva de Internet- era jóvenes informáticos de finales de los 70 que se dedicaban a hackear o “desmenuzar” máquinas o programas hasta ser capaces de comprender todo su funcionamiento, y luego crear algo nuevo para compartirlo con su comunidad. La mayoría de ellos eran becarios, marginados en las universidades por no pertenecer a las ciencias “importantes” -física, matemáticas-, tímidos observadores o participantes de la contra-cultura y las drogas alucinógenas. Estos fricks obsesionados con su sueño de ciencia ficción eran capaces de trabajar noches enteras para conseguir desarrollar un software, pero el mayor de sus objetivos era compartir el conocimiento obtenido para recibir el reconocimiento de la comunidad y facilitar la creación de más conocimiento.

De toda esta esencia inicial surgió la ética hacker que domina aún hoy la red: una ética basada en la meritocracia -los usuarios más influyentes son los que han generado mejores contenidos y han aportado más a la comunidad-, el intercambio libre de conocimiento y software, la descentralización y horizontalidad de los mensajes -contraprogramando a la cultura masiva y general-, etc.

Vale la pena echarle un ojo a la “Declaración de independencia del Ciberespacio”, (http://biblioweb.sindominio.net/telematica/manif_barlow.html) de John Perry Barlow (1996), y sobre todo, a la “Ética Hacker” de Pekka Himanen (2002) (eprints.rclis.org/12851/1/pekka.pdf) para entender mejor todo esto.

Lo divertido es que, viajando más atrás en el tiempo, a los más remotos orígenes de Internet, quien pagó la investigación e implantación de las primeras conexiones fue el Departamento de Defensa americano, pero los fines con los que sus creadores idearon la red nunca fueron exclusivamente militares. Internet se empezó a engendrar en los 60 como un proyecto colaborativo entre algunas universidades y DARPA (Defense Advanced Research Projects Agency), una agencia del departamento de defensa de Estados Unidos que pretendía desarrollar tecnologías de ciencia ficción con un potencial uso militar a largo plazo. Hay que tener en cuenta que, en los 60, DARPA no estaba dirigida por militares, sino por científicos civiles, uno de los cuales, J.C.R. Licklider, ya trabajaba el la idea de Internet antes de ser director del departamento.

¿Y por qué lo pagaron los militares? Porque los científicos les explicaron que el hecho de que la red estuviera descentralizada les aseguraría el mantenimiento de las comunicaciones en caso de ataque atómico; una posibilidad que en medio de la guerra fría no era del todo descabellada. Pero una cosa está clara: ninguna mentalidad militar, profundamente jerárquica y organizada, idearía una red basada en la descentralización y la ausencia de jerarquización  de los mensajes. Eso sí sería ciencia ficción.

La Wayback Machine: el Delorean de Internet

regreso al futuro

¿Recuerdas cómo era Youtube cuando nació en 2005? Cuesta mucho visualizar en la memoria el diseño que tenían las webs cuando las descubrimos por primera vez. Para eso existe la máquina del tiempo de Internet: la Wayback Machine. En esta especie de Delorean postmoderno, eliges destino-web y año, y puedes navegar por las páginas tal y como eran tiempo atrás.

Los nostálgicos pueden buscar aquellas páginas en las que fueron adolescentes, y los arqueólogos digitales, investigar cómo ha cambiado el funcionamiento del mundo on-line. La Wayback Machine conserva 40.000 millones de páginas, acumuladas desde 1996 y de cualquier parte del mundo. Merece la pena pasearse por los orígenes de portales como http://www.amazon.com (y ver cómo era una tienda on-line en el 98), http://www.imdb.com, (¡en el 96 ya tenía diversos espejos en paises europeos!) por http://www.elpais.es  (la más antigua es del 1996), o la desaparecida http://www.ole.com (el primer gran portal español, germen de Terra.es), entre tantas otras.

La Wayback Machine forma parte del proyecto del Internet Archive: un portal web creado por una organización sin ánimo de lucro del mismo nombre, cuyo objetivo es la preservación y divulgación de historiales web y recursos multimedia. Aparte de las webs, conserva más de 19.000 archivos de audio y vídeo de diferentes épocas y procedencias, que expone y permite descargar y distribuir de manera gratuita en la mayoría de las ocasiones. Una auténtica biblioteca de Babel donde nuestra memoria digital está al alcance de un clic.

Aquí es: http://archive.org/web/

La revolución histórica de las redes sociales

¿Un invento tan “jevi” como las redes sociales?¡Desde la rueda!   Foto via unprofound.com

¿Un invento tan “jevi” como las redes sociales?¡Desde la rueda!
Foto via unprofound.com

Las redes sociales son el primer medio de comunicación de la historia de la humanidad que ofrecen un soporte para conversaciones de muchos a muchos, todos a la vez. Hasta ahora, las conversaciones a través de un medio sólo podían ser de uno a uno (teléfono) o de uno a muchos (tele, radio, cine). Pero las redes sociales nos permiten lanzar un mensaje y conversarlo con tantos como quieran, todos al mismo tiempo.
Aunque a veces pensemos que las redes sociales son una forma de entretenimiento y de “cotilleo”, hay que ser conscientes de la oportunidad de comunicación que suponen. El uso que les demos depende de nosotros. Sea para conseguir que más gente nos conozca –a nosotros o a nuestro negocio–, o para fines de mayor aspiración y vocación social –transmitir una idea, crear un nuevo pensamiento político o incluso idear un nuevo sistema social–, debemos ser conscientes de que contamos con una herramienta que nunca antes ninguna sociedad había tenido, y que permite descentralizar el control de los contenidos del “poder” y hacer que las personas creen, escriban, conversen e intercambien sin necesidad que otros filtren el contenido.